¿Por qué es necesaria una reforma energética? | Eruviel Ávila

Colaboración especial publicada el 29 de julio de 2013 en el diario El Universal

Eruviel Ávila Villegas

México se encuentra frente a una oportunidad histórica para detonar su crecimiento.

Desde el inicio de la actual administración federal, hemos sido testigos de la aprobación de reformas fundamentales para el progreso del país y de su gente, las cuales veníamos esperando desde hace décadas. Así, a ocho meses del gobierno del presidente Enrique Peña Nieto y con el respaldo del Pacto por México, hemos dado grandes pasos hacia la prosperidad de los mexicanos con el impulso de reformas tan importantes como la laboral, la educativa, la de telecomunicaciones y la financiera.

Sin embargo, México necesita continuar con esa agenda transformadora y hoy se hace necesario impulsar una profunda reforma energética, a través de la cual podamos incentivar la competitividad y desarrollo del país, ante un entorno internacional energético cada vez más complejo.

Desde siempre, México se ha caracterizado por la riqueza de sus recursos naturales y, en materia de hidrocarburos, el territorio posee un gran potencial de reservas para explotar en beneficio de los mexicanos, lo cual ha sido reconocido, incluso, por el Departamento de Energía de Estados Unidos, el cual posicionó a nuestro país en el cuarto lugar a nivel mundial en términos de reservas potenciales de gas natural.

Esto resalta la urgencia de modernizar nuestro propio sector a través de una reforma que tenga como eje principal la autosuficiencia energética para que, a precios más competitivos, podamos satisfacer las necesidades energéticas del país hoy y mañana, bajo un principio de crecimiento económico acelerado y sustentabilidad, tal y como ya lo hacen países como Venezuela, Brasil y Estados Unidos, que han modificado su modelo de industria energética buscando en poco tiempo, ser autosuficientes en estos recursos.

Así, se requieren de alianzas estratégicas que nos permitan por ejemplo, obtener los recursos de aguas profundas y complementar las funciones de Pemex en la exploración de nuevos campos y extracción de recursos, además de actividades secundarias de refinación y transporte de hidrocarburos, en los que el Estado Mexicano mantenga la rectoría sobre nuestros recursos naturales para que den mayores ganancias a los mexicanos y coloque a Petróleos Mexicanos (Pemex), con su característica de empresa pública, como líder en su ramo a nivel mundial.

Ahí radica el eje central de esta reforma: mayores ganancias y beneficios para los mexicanos; el petróleo es del pueblo y a él deben de llegar sus beneficios. Según lo ha expresado el Presidente Peña Nieto, se busca una reforma energética que transforme al sector y permita ofrecer tarifas más competitivas de energéticos básicos como el gas natural para el desarrollo de la industria y tarifas más económicas de luz para los hogares.

El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) estima que de aprobarse una reforma constitucional en materia energética, México crecería al menos 1.7 por ciento más y lo más significativo para los mexicanos, se generarían 310 mil 230 empleos adicionales por año; esto aunado a un notable incremento en el ingreso por habitante, así como un crecimiento en la inversión extranjera directa.

No es una cuestión sólo de futuro. No podemos olvidar que el año pasado enfrentamos serios retos para un abasto eficiente de gas natural a diferentes sectores fabriles. Hoy en día, debemos ser capaces de asegurar una oferta adecuada de este recurso. De la misma manera, el efecto de un abasto oportuno del gas natural va más allá de la detonación de la actividad industrial ya que impacta directamente la generación de un recurso energético esencial para las actividades cotidianas de las familias mexicanas: la electricidad. Contar con una red de transporte de distribución eficiente y segura derivada de la reforma energética nos permitirá consolidar la generación oportuna de electricidad más barata en beneficio de los mexicanos.

Aunado a lo anterior, es imperativo consolidar un marco regulatorio con una perspectiva integral de cuidado al medio ambiente. México debe ser capaz de asegurar un crecimiento económico acelerado con un enfoque sustentable en donde la producción de energéticos, bajo un Pemex como empresa ambientalmente responsable, y la inversión en la investigación y expansión de aprovechamiento de energías renovables, sean premisas básicas del nuevo marco legal.

Por ser uno de los estados con alto dinamismo industrial y económico del país, en el Estado de México reconocemos la importancia trascendental que representa para México la reforma energética. Por ello, reiteramos nuestro apoyo a la visión que el presidente Peña Nieto ha expresado en diversos foros acerca del tipo de reforma energética que México necesita.

Que no se juegue con algo tan serio: el petróleo y Pemex siempre serán de los mexicanos. Lo que se quiere es tener un sector energético más fuerte y más productivo; Todo ello dará a Pemex mayores posibilidades de desarrollo, desarrollo que le permitirá cumplir mejor con su responsabilidad económica y social hacia los sectores productivos, hacia los sectores sociales, hacia todo México. Confiamos en que las fuerzas políticas representadas en el Pacto por México, con ese compromiso con nuestro país que les ha caracterizado, alcanzarán los acuerdos necesarios para sacar adelante esta reforma y así mover a México hacia la prosperidad.

ERUVIEL ÁVILA VILLEGAS
Gobernador del Estado de México

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